portal
Valle de la Luna (29 K)

Valle de la Luna
(Ischigualasto)
El Valle de la Luna se encuentra en el nordeste sanjuanino en la Ruta 510 (antes 141), a 314 km de la Ciudad de San Juán y es el hito turístico más importante que tiene la provincia. La creación del Parque Provincial ha contribuido al resguardo de la zona y ha ayudado a la recuperación de la fauna silvestre. El parque es el gran valle desierto entre las cadenas montañosas de los Cerros Colorados en el este y el Cerro Los Rastros en el oeste. Dadas las extrañas formaciones y las características de paisaje lunar el lugar ha sido usado para varias filmaciones entre las cuales se puede destacar Highlander II y comerciales publicitarios.
El Valle de la Luna se está convirtiendo en un gran centro de interés, no sólo por la magnificencia de su paisaje, flora y fauna, sino que los hallazgos paleontológicos han despertado gran interés en gran cantidad de científicos.

portal
Valle de la Luna (17 K)

El Valle de la Luna es una gran depresión de 63000 hectáreas (tiene aproximadamente 60km de largo por 15 km de ancho a 1200 metros de altura), donde el viento y el agua han erosionado durante siglos la arenisca y ha formado en las rocas figuras caprichosas de muchos colores. El lugar es llamado por los geólogos Cuenca Triásica de Ischigualasto ( formaciones geológicas), (nombre de un cacique indio que habría habitado la región, según cuenta la tradición). El área de Talampaya pertenece a la misma cuenca que Ischigualasto. El Triásico duró 45 millones de años, es la época en que la tierra comenzó a ser habitada por los reptiles que se multiplicaron rápidamente.
Antes de la formación de los Andes la región estaba cubierta por un inmenso lago que se transformó con el correr de los siglos en un yacimiento de carbón, éste puede verse en la parte sur del Valle donde las rocas son más oscuras. El paisaje no ofrece grandes diferencias de altura (el Cerro Morado tine 1800 m) y el terreno es zurcado por quebradas de los arroyos que solo existen durante la época de lluvias. Las figuras en las rocas no son solamente debidas a la acción del viento, sino que el agua como lluvia o como río y las diferencias de temperatura, han ayudado a erosionar las rocas. Las partículas levantas por el viento golpean contra las rocas y las van rajando. Las rocas blandas se desgastan más rápidamente y de ahi las caprichosas formas horizontales. Partes de estas geoformas caen por la acción de la erosión, y se deben cambiar sus nombres con las que son bautizadas, especialmente por los turistas que visitan el lugar.
Se encuentra en el Valle de la Luna un gran yacimiento de fragmentos óseos y helechos fosilizados de entre 225 hasta 180 millones de años antes de Jesucristo. Se han podido identificar hasta 63 animales diferentes, inclusive dinosaurios. En esta extensa depresión que mide aproximadamente 30 km de largo por unos 7 km de ancho se han formado, gracias a la erosión del viento, piedras que los visitantes han bautizado como Cerro Morado (formación volcánica de color morado de 1400 m de altura desde la que se tiene una extraordinaria vista sobre la zona; escalarlo lleva aproximadamente entre 3 y 4 horas, está formado por rocas arenosas y arcillosas en la base y por lava en la parte

portal
El Submarino (25 K)

superior), Barrancas Coloradas (de color terracota, con piedras brillantes y opacas), el Gusano (formación de laminaciones de rocas sedimentarias) entre las que han quedado atrapadas miles de plantas, Valle Pintado, Cementerio de Fósiles (con esqueletos de animales prehistóricos), Cancha de Bochas (con piedras redondas que parecen bochas), la Piedra Loca, la Foca, la Paloma, el Submarino, la Ventana (gran abertura de altas rocas desde la que se puede ver al Hongo), el Bosque Petrificado, la Esfinge, el Loro, los Hongos (pedestal de gran altura), la lámpara de Aladino, el Indio, el Cóndor, el Obelisco, el Elefante Echado, el Cañón, el Cura, los Cajones.

Las sierras que circundan al valle son las más jóvenes, tienen apenas 70 millones de años.
El indio que habitó la región pintó las rocas y sembró de puntas de flecha todo el valle. La soledad y los intensos colores, el gran tamaño del valle y el brillo de las piedras convierten al Valle de la Luna en un lugar encantado.