Las Misiones Jesuíticas:
Ruinas de los asentamientos jesuíticos de los siglos XVII y XVIII. Construcciones
realizadas en piedra e invadidas por una abundante vegetación de la selva subtropical incorporadas al
Patrimonio Mundial por la UNESCO.
La historia comienza a
principios del siglo XVII, época en que una importante corriente evangelizadora de
integrantes de la Compañía de Jesús arribó a la zona conocida como el Guayrá.
Esta zona está comprendida por las cuencas superiores de los ríos Paraguay, Paraná y
Uruguay y abarca áreas de los territorios de los actuales Argentina, Brasil y Paraguay.
Los jesuítas fundaron junto con los habitantes del lugar - principalmente
indígenas guaraníes - unos 30 pueblos
que copiaron el esquema de asentamiento ya probado por los franciscanos.
Después de convertirlos al cristianismo y capacitarlos en distintos oficios, alcanzaron
un alto grado de desarrollo social y cultural, respetando, en gran medida, las costumbres
de los locales.
Al integrar una organización multinacional, los jesuitas de distintos orígenes y
formaciones académicas, replicaron esquemas de distribución edilicia, organización
social, educación y producción para lograr el casi total autoabastecimiento,
concentrando las actividades de mayor tecnología - imprenta o fundición de hierro - en
sólo algunos asentamientos.
Mi Parroquia con huerta y lo demás- Florian Pauke S. J. ca.
1776
Los jesuítas debieron cambiar un par de veces el lugar de sus
asentamientos debido a las continuas incursiones de los bandeirantes procedentes de San
Pablo que atacaban el Guayrá en busca de esclavos para sus plantaciones.
La acción misionera se extendió hasta 1767, año en que los jesuitas son expulsados del
reino de España y sus territorios coloniales por orden del rey Carlos III.
Los pueblos decayeron hasta que finalmente, a principios del siglo XIX fueron destruidos
por ataque del ejército portugués o del dictador paraguayo Rodríguez de Francia.
A fines del siglo pasado fueron redescubiertos, invadidos por la espesa vegetación de la
selva y hoy sólo quedan cuatro pueblos en los que las ruinas pueden mostrar como fue su
aspecto en el pasado. De muchos de los asentamientos sólo quedan pocos rastros.
Desde la ciudad de Posadas
pueden visitarse tres de los cuatro pueblos mencionados (San
Ignacio Miní en Argentina y Trinidad
y Jesús en el margen paraguayo del río Paraná) y tres de los pueblos
menores (Santa María, Santa
Ana y Loreto en la Argentina)