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Paseo por los esteros (59 K)
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Esteros del Iberá
La Mesopotamia
argentina es una región única, encerrada por los ríos Paraná al oeste y
Uruguay al este, comprende tres provincias Misiones con sus catarátas y
ruinas jesuíticas, Corrientes con sus esteros y Entre Ríos con sus cuchillas
y el delta.
Los esteros y lagunas del Iberá, al norte de la provincia de Corrientes
son, por su biodiversidad, uno de los ecosistemas más destacados de la Argentina.
Para preservar éste y la gran variedad de especies de flora y fauna presentes,
fué creada, en 1983, la Reserva Natural del Iberá
de más de 1 millón de hectáreas y comprendiendo una compleja red de bañados,
esteros, lagunas, embalsados naturales y cursos de
agua de origen pluvial. Era un antiguo cauce del río Paraná.
La Reserva del Iberá, que en idioma guaraní significa aguas brillantes,
tiene una longitud de noreste a suroeste de aproximadamente 250 kilómetros,
llegando su ancho a los 150 kilómetros.
La gran masa de vegetación tiene una gran capacidad de retener las aguas
de lluvia de un régimen de 1,200 a 1,500 milímetros anuales.
Una cuarta parte del agua caída desagua a través del río Corrientes,
único desagüe natural del sistema, al río Paraná. El resto es en
gran medida evaporado debido a su extensa superficie de poca profundidad
o metabolizado por la vegetación.
Los bañados - aproximadamente 700,000 hectáreas - se forman por la
acumulación de agua de lluvia sobre depresiones del terreno durante las
épocas de lluvia abundante.
Los esteros - más de 50,000 hectáreas - son grandes depósitos de
agua estancada con una profundidad de hasta tres metros, cubiertos por gran
cantidad de plantas acuáticas flotantes o que surgen desde el fondo.
Hay también camalotales, formaciones flotantes que ocultan la superfice
del agua y que se forman por desprendimiento, en las orillas de los ríos
y lagunas.
Las lagunas - más de 30,000 hectáreas - cubren una cuarta parte de
la superficie de la Reserva con costas bien delimitadas que frecuentemente
están formadas por embalsados.
Éstos últimos, los embalsados, se originan en los camalotales sobre
los que se deposita tierra aportada por el viento o arrastrada por el agua,
lo que posibilita el arraigo y crecimiento de varias especies de plantas,
incluso algunos árboles como el ceibo, el laurel y el curupí.
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Victoria Regia (62 K)
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La flora es muy variada. Sobre la superficie del agua
pueden verse irupés o nenúfares, camalotes, lentejas, repollitos, lirios,
jacintos de agua y pequeños helechos; sobre los embalsados pajonales, achiras,
yuyales y árboles como laureles, sarandíes y totoras grandes.
En las islas se ven ombúes y sobre las costas jacarandáes, lapachos, ceibos,
sauces, curupíes, timbóes, guayabíes y urundays. Las palmeras más comunes
son los yatay, pindó y caranday. (agregar fotos)

Yacaré (30K) |
La fauna es también muy rica destacándose el yacaré
con dos especies; el carpincho, el mayor roedor del mundo; el ciervo de
los pantanos, el mayor de los sudamericanos; el lobito de río; el mono aullador
negro; la corzuela parda; el gato montés y el lobo de crin o aguará-guazú.
Un capítulo aparte merecen las aves, pudiéndose observar y oir centenares
de ellas de más variado colorido; desde las más grandes como el ñandú, un
ave corredora parecida al avestruz pore de menor tamaño; distintos tipos
de garzas; la cigüeña americana; varias especies de aguiluchos; becasinas;
carpinteros; martín pescador; picaflores, urracas zorzales y una gran variedad
patos y de aves autóctonas de nombre indígena.
Las víboras y los anfibios lógicamente también están presentes. (agregar
fotos)
A 120 kilómetros de la ciudad correntina de Mercedes y a un costado de la
Reserva se encuentra el Centro de Interpretación Iberá que cuenta con un
salón de exposición con material de interpretación gráfica que ilustran
sobre la historia, geografía, fauna, flora y otros aspectos de la región.
Desde allí parten senderos de interpretación a través del monte y bordeando
la laguna para observar la diversidad biológica de su flora y fauna.
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Jangadero (21 K)
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También se pueden hacer paseos acuáticos guiados por
baqueanos para observar las aves y plantas acuáticas y tener la oportunidad
de caminar sobre los embalsados.
Otras actividades posibles son las cabalgatas y los safaris fotográficos
y la pesca con mosca.
Cruzando la laguna a través del "pedraplen" y el puente se llega
a Colonia Carlos Pellegrini ,
una población de menos de 1,000 habitantes. Con construcciones típicas de
la región de adobe, madera y paja en medio de quintas, desde donde se pueden
hacer más travesías guiadas y alojarse en cabañas.
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